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martes, 31 de octubre de 2023

La princesa Leonor, heredera del trono de España, jura fidelidad a la Constitución al cumplir 18 años

 


 MADRID.- La heredera del trono de España, la princesa Leonor de Borbón Ortíz, juró fidelidad a la Constitución este martes, cuando cumplió 18 años, en una ceremonia con pompa en el Parlamento español a partir de la cual podrá legalmente suceder como jefa de Estado a Felipe VI.

Leonor de Borbón, acompañada de su padre el rey, su madre la reina Letizia Ortíz Rocasolano y su hermana la infanta Sofía, prestó juramento en una sesión especial de las Cortes Generales, un trámite que cumplió su abuelo Juan Carlos I en 1969, durante la dictadura franquista, y Felipe VI en 1986, ya en democracia.

"Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas y fidelidad al rey", expresó Leonor con una mano sobre el mismo ejemplar de la Constitución sobre el que juró su padre.

Vestida de traje blanco, la princesa fue ovacionada durante varios minutos después de su juramento en el Hemiciclo del Parlamento.

La ceremonia fue seguida en pantallas gigantes colocadas en la céntrica Puerta del Sol madrileña y en otros lugares de la capital española.

En los alrededores del Parlamento, una multitud le brindó apoyo ondeando banderas de España.

En España, con una monarquía parlamentaria, la Constitución establece que el varón tiene preferencia para heredar la Corona, pero Leonor no tiene hermanos varones.

El rey emérito Juan Carlos I, que perseguido por los escándalos en el último tramo de su reinado abdicó en 2014 y se instaló en Abu Dabi en 2020, no estuvo presente en la ceremonia.

Sí participará, según la prensa, en la celebración familiar en el palacio de El Pardo, en las afueras de Madrid.

Tampoco asistieron los representantes de los partidos que concentran el sentimiento republicano, los independentistas catalanes, vascos y gallegos, y una parte de la izquierda radical.

martes, 24 de diciembre de 2019

El Rey pide "voluntad de entendimiento" y no caer en los extremos, admitiendo incertidumbre


MADRID.- El Rey Felipe VI ha reconocido que Cataluña es una de las "serias preocupaciones" que tiene España, en un mensaje de Navidad en el que ha llamado a fortalecer los valores que han sustentado la democracia española y especialmente el entendimiento dentro de la Carta Magna: "La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza".

Para el Rey, esos valores, junto a la libertad y la solidaridad y la voluntad de concordia que permitió "derribar muros de intolerancia, rencor e incomprensión" -en alusión a la Transición-, son una "seña de identidad" de la España de hoy, pero no pueden darse "por supuestos ni tampoco olvidar su fragilidad". 
"Debemos hacer todo lo posible para fortalecerlos y evitar que se deterioren", ha avisado.
El Rey ha defendido que todo lo que España ha logrado en democracia, "una transformación muy profunda" y un "gran potencial como país", "no se ha generado de manera espontánea" sino que ha sido el resultado de que millones de españoles, "gracias a la Constitución", han compartido valores y proyectos.
En un discurso que esta vez se produce en plena negociación de PSOE, Unidas Podemos y ERC para la investidura de Pedro Sánchez, el jefe del Estado ha pasado por encima y se ha limitado a señalar que España está inmersa en "el procedimiento constitucional previsto para que el Congreso de los Diputados otorgue o deniegue su confianza al candidato". Conforme a la Constitución, ha dicho, corresponde al Congreso "tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles".
El Rey ha mencionado a Cataluña expresamente una sola vez, entre las "serias preocupaciones" que tiene España, junto a las consecuencias para la cohesión social de la revolución tecnológica y el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones. Sin embargo, con o sin menciones explícitas, la situación en esa comunidad ha sido una constante en sus seis mensajes navideños desde 2014.
Esta vez, el Rey ha lanzado un mensaje de confianza en la capacidad de la sociedad española y de su Estado Social y Democrático de Derecho de afrontar los desafíos. "Tenemos un gran potencial como país. Pensemos en grande. Avancemos con ambición. Todos juntos. Sabemos hacerlo y conocemos el camino", ha señalado.
Ese camino, a juicio de Felipe VI, es la unidad en torno a los valores democráticos: "Confiemos en nosotros mismos, en nuestra sociedad; confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores democráticos que compartimos para resolver nuestros problemas; sin divisiones ni enfrentamientos que solo erosionan nuestra convivencia y empobrecen nuestro futuro".
En su mensaje, ha identificado retos como la nueva era tecnológica, el rumbo de la UE, los movimientos migratorios, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres, la manera de afrontar el cambio climático y la sostenibilidad, la falta de empleo, sobre todo para los jóvenes, y las dificultades económicas de las familias más vulnerables, que siguen siendo la "principal preocupación" porque "la crisis económica ha agudizado los niveles de desigualdad".
Es este escenario, lo que, en su opinión, requiere "tener más que nunca una confianza firme" en la propia sociedad y en España, que "siempre ha sabido abrirse camino" cuando ha afrontado el futuro con responsabilidad, determinación y serenidad. Eso sí, también ha avisado de que "el progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado".
De hecho, ha incidido en que el Estado Social y Democrático de Derecho asegura la "convivencia en libertad", "ha convertido a España en un país moderno, con prestaciones sociales y servicios públicos esenciales", con una gran red de infraestructuras y "garantiza como pocos la seguridad de los ciudadanos".
"Una nación", ha proseguido, "con una posición privilegiada para las relaciones internacionales gracias a su clara vocación universal, a su historia y a su cultura", europea e iberoamericana, y que "no está aislada, sino muy abierta al mundo y plenamente integrada en la sociedad global".
España, ha defendido, tiene "razones sobradas" para mantener la confianza, porque es una sociedad "emprendedora y generosa", líder en muchos campos; comparte valores "con las demás sociedades libres y democráticas" y "ha hecho frente, y ha superado, situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando una gran resistencia y madurez".
"Podemos sentirnos muy orgullosos de los valores que inspiran a nuestros ciudadanos, de la energía, la vitalidad y el dinamismo de nuestra sociedad y de la solidez de nuestro Estado", ha remarcado el Rey, recalcando que todo ello es no "una autoestima mal entendida" sino "una realidad contrastada".
Eso sí, ha reconocido que "queda mucho por hacer, por mejorar y renovar", y eso requiere no "caer en los extremos", es decir, "ni en una autocomplacencia que silencie" las carencias o errores, "ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político" acumulado.
Lo que hace falta, a su modo de ver, es "tener una conciencia clara y objetiva" de las debilidades y fortalezas de España y una visión "lo más realista y completa de cómo y hacia dónde va el mundo".
"El tiempo no se detiene y España no puede quedarse inmóvil, ni ir por detrás de los acontecimientos", ha dicho, tiene que avanzar por su camino "sin encerrarse en sí misma como en otras épocas del pasado". Así, se ha mostrado convencido de que España superará los nuevos retos, como ha superado otros en el pasado.
En un mensaje que, como siempre, ha terminado felicitando las fiestas en las lenguas cooficiales, el Rey ha querido tener un recuerdo a las víctimas y damnificados de las inundaciones y las riadas, y también a los que en Nochebuena velan por la seguridad de España lejos de nuestras fronteras o prestan servicios esenciales.
Además, ha dejado claro que el mensaje de Navidad en sí es una muestra de su compromiso de "servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega".
  
Texto íntegro del mensaje

Felipe VI ha pedido este martes a los españoles en su mensaje de Navidad que mantengan la confianza en ellos mismos y en el país ante las incertidumbres y dificultades globales y específicas de España, como la "seria" preocupación por Cataluña, y ha instado a afrontar el futuro unidos y sin "caer en los extremos".

Este es el texto íntegro del mensaje:

"Buenas noches.

Hace cinco años tuve el honor por primera vez como rey de felicitaros la Navidad y de transmitiros un mensaje de afecto y buenos deseos para el nuevo año. Un mensaje también de compromiso con mi vocación de servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega.

Por tanto, os agradezco que me permitáis nuevamente compartir con vosotros unos minutos en esta noche tan especial, y lo primero que quiero hacer, naturalmente, es desearos junto a la reina, la princesa Leonor y la infanta Sofía, la mayor felicidad y paz en estos días en los que nos reunimos con nuestras familias y seres queridos".

Y en estas horas queremos tener un recuerdo muy especial con todo nuestro cariño para las familias y personas más afectadas y que más han sufrido -incluso trágicamente- las consecuencias de las inundaciones y las riadas que se ha producido en España durante los últimos días como lo fueron otras muchas a lo largo del año.

Se dice y es verdad que el mundo no vive tiempos fáciles. Quizás nunca lo sean del todo, pero los actuales son, sin duda, tiempos de mucha incertidumbre, de cambios profundos y acelerados en muchos ámbitos que provocan en la sociedad preocupación e inquietud tanto dentro como fuera de nuestro país.

La nueva era tecnológica y digital, el rumbo de la Unión Europea, los movimientos migratorios, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres o la manera de afrontar el cambio climático y la sostenibilidad, entre otras, son cuestiones, en fin, que están muy presentes y condicionan ya de manera inequívoca nuestras vidas.

Y junto a todo ello, la falta de empleo -sobre todo para nuestros jóvenes- y las dificultades económicas de muchas familias, especialmente aquellas que sufren una mayor vulnerabilidad, siguen siendo la principal preocupación en nuestro país.

Es un hecho que en el mundo -y también aquí-, en paralelo al crecimiento y el desarrollo, la crisis económica ha agudizado los niveles de desigualdad.

Así mismo, las consecuencias para nuestra propia cohesión social de la revolución tecnológica a la que me he referido antes, el deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones y, desde luego, Cataluña, son otras serias preocupaciones que tenemos en España.

Ahora, después de las elecciones celebradas el pasado 10 de noviembre, nos encontramos inmersos en el procedimiento constitucional previsto para que el Congreso de los Diputados otorgue o deniegue su confianza al candidato propuesto para la Presidencia del Gobierno.

Así pues, corresponde al Congreso, de acuerdo con nuestra Constitución, tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles.

Os decía al principio que no vivimos tiempos fáciles, pero también creo que, por eso precisamente, debemos tener más que nunca una confianza firme en nosotros mismos y en España, que siempre ha sabido abrirse camino cuando hemos afrontado el futuro con responsabilidad, con generosidad y rigor, con determinación, pero también con reflexión y serenidad. Y tenemos razones sobradas para tener esa confianza.

El progreso de un país depende en gran medida del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su estado.

El pasado 19 de junio tuve el gran honor de condecorar con la Orden del Mérito Civil a 41 ciudadanos procedentes de toda España. Mujeres y hombres, mayores y jóvenes de orígenes y condiciones diversos que son un verdadero ejemplo de dignidad y fiel reflejo de lo mejor de nuestra sociedad.

Pude apreciar personalmente su generosidad y espíritu solidario, su capacidad de sacrificio y superación, su disposición para ayudar a los demás y anteponer el bien común a los intereses particulares, su coraje en situaciones adversas; cualidades que son expresión de las virtudes cívicas que inspiran a la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos.

Se trata, sin duda -y me interesa especialmente resaltarlo-, de actitudes que han ido forjando paso a paso la personalidad de los españoles y moldeando nuestra sociedad actual a lo largo de estas ya cuatro décadas de democracia.

Una sociedad que ha experimentado una transformación muy profunda como jamás antes en nuestra historia; que vive conforme a valores y actitudes compartidos con las demás sociedades libres y democráticas; que es y se siente profundamente europea iberoamericana; y que no está aislada, sino muy abierta al mundo y plenamente integrada en la sociedad global.

Una sociedad que ha hecho frente y ha superado situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando una gran resistencia y madurez.

Una sociedad, en fin, emprendedora y generosa que desarrolla una gran creatividad y un liderazgo indiscutible en muchos campos como la ingeniería, la medicina, la ciencia, la cultura, el deporte o la empresa.

Vivimos en un estado social y democrático de Derecho que asegura nuestra convivencia en libertad y que ha convertido a España en un país moderno con prestaciones sociales y servicios públicos esenciales como en educación y en sanidad; que está equipado con una gran red de infraestructuras de comunicaciones y transportes de vanguardia, y garantiza como pocos la seguridad de los ciudadanos.Una nación, además, con una posición privilegiada para la relaciones internacionales gracias a su clara vocación universal, a su historia y a su cultura.

Quienes nos visitan, invierten aquí o deciden vivir entre nosotros, son testigos de todo ello, lo reconocen y lo destacan.Es mucho, así pues, lo que hemos construido juntos, lo que juntos hemos avanzado. Y podemos sentirnos muy orgullosos de los valores que inspiran a nuestros ciudadanos, de la energía, la vitalidad y el dinamismo de nuestra sociedad y de la solidez de nuestro estado.Y creo que es importante decirlo, no por una autoestima mal entendida, sino porque es una realidad contrastada que debemos poner en valor.

Ante esa realidad no debemos caer en los extremos ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias o errores, ni en una autocrítica destructiva que niegue el cambio gran patrimonio cívico, social y político que hemos acumulado.

Sin duda queda mucho por hacer, por mejorar y renovar. Para ello es preciso tener una conciencia clara y objetiva de nuestras fortalezas y de nuestras debilidades; y, además, tener una visión lo más realista y completa de cómo y hacia dónde va el mundo.

Todo cuanto hemos logrado -como he comentado otras veces- no se ha generado de manera espontánea. Es el resultado, en última instancia, de que millones de españoles, gracias a nuestra Constitución, hemos compartido a lo largo de los años unos mismos valores sobre los que fundamentar nuestra convivencia, nuestros grandes proyectos comunes, nuestros sentimientos e ideas.

Y de entre esos valores quiero destacar en primer lugar el deseo de concordia que, gracias a la responsabilidad, a los afectos, la generosidad, al diálogo y al respeto entre personas de ideologías muy diferentes, derribó muros de intolerancia de rencor y de incomprensión que habían marcado muchos episodios de nuestra historia.

En segundo lugar, la voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza.

Y en tercer y último lugar, la defensa y el impulso de la solidaridad, la igualdad y la libertad como principios vertebradores de nuestra sociedad, haciendo de la tolerancia y el respeto manifestaciones del mejor espíritu cívico de nuestra vida en común.Estos valores llevan muchos años presentes entre nosotros y constituyen una seña de identidad de la España de nuestros días; pero no podemos darlos por supuestos ni tampoco olvidar su fragilidad, y por ello debemos hacer todo lo posible para fortalecerlos y evitar que se deterioren.

El tiempo no se detiene y España no puede quedarse inmóvil ni ir por detrás de los acontecimientos. Tiene que seguir recorriendo su camino sin encerrarse en sí misma como en otras épocas del pasado y levantando la mirada para no perder el paso ante los grandes cambios sociales, científicos y educativos que señalan el futuro.

Los desafíos que tenemos por delante no son sencillos, pero como en tantas ocasiones de nuestra reciente, estoy convencido de que los superaremos.

Confiemos en nosotros mismos, en nuestra sociedad; confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores democráticos que compartimos para resolver nuestros problemas; sin divisiones ni enfrentamientos que solo erosiona nuestra convivencia y empobrecen nuestro futuro.

Tenemos un gran potencial como país. Pensemos en grande. Avancemos con ambición. Todos juntos. Sabemos hacerlo y conocemos el camino...Con ese ánimo y con ese espíritu, la reina, nuestras hijas y yo, os deseamos a todos -y de manera especial a cuantos estáis lejos, trabajando y velando por nuestro país, o prestáis aquí servicios esenciales en estas horas- muy felices pascuas y todo lo mejor para el Año Nuevo 2020.

Eguberri on. Bon Nadal. Boas festas."

domingo, 24 de diciembre de 2017

Felipe VI honra la memoria de su padre el rey emérito ante el 40º aniversario de su entronización y la crisis de régimen


MADRID.- El Rey ha advertido esta noche en su Mensaje de Navidad que Cataluña no puede retomar el camino del enfrentamiento y la exclusión tras la celebración de las elecciones autonómicas el pasado jueves, y ha instado a recuperar la serenidad y el respeto mutuo. En su cuarto discurso de Navidad, Don Felipe ha agregado que cualquier ciudadano puede defender libre y democráticamente sus opiniones, «pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás».

El Monarca, que ha transmitido su Mensaje desde el salón de Audiencias del Palacio de La Zarzuela, también ha destacado el compromiso de los españoles con su nación y, aunque no ha hecho mención expresa a la presencia de las banderas en los balcones de decenas de miles de hogares, ha subrayado el arraigo de los principios democráticos y los valores cívicos, más allá «de lo que nos podíamos imaginar».

Don Felipe ha hecho balance de los últimos 40 años de democracia y calificó esta etapa como «la historia de un gran triunfo de todos los españoles», aunque ha reconocido que «no todo han sido aciertos» y pidió el «compromiso de toda la sociedad» para «corregir» situaciones complejas.

Además de dedicar gran parte de su discurso a España y a la situación en Cataluña, el Jefe del Estado también ha aludido a otros problemas de los ciudadanos, como el paro y la desigualdad social, el terrorismo yihadista, la corrupción, la Unión Europea, el cambio climático y la violencia de género.

Texto íntegro del Mensaje

A continuación, se reproduce el texto íntegro del Mensaje de Navidad del Rey:

«Me dirijo a todos vosotros para felicitaros la Navidad y transmitiros junto a la Reina, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía nuestros mejores deseos para el año 2018. Y os agradezco que en esta noche de encuentro de familias y de seres queridos, me permitáis acompañaros unos minutos para compartir con vosotros algunas reflexiones cuando estamos ya a punto de terminar el año.

Compromiso con España

2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña, a la que luego me referiré. Pero también ha sido un año en el que hemos comprobado el compromiso muy sentido, firme y sincero de los españoles con la España democrática que juntos hemos construido. Porque a lo largo de los últimos 40 años, hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un país entre los más avanzados del mundo.

Balance de cuarenta años

Hemos asentado definitivamente la democracia, incluso superando hace décadas un intento de involución de nuestras libertades y derechos. Somos una parte esencial de una Unión Europea con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo. Frente al terrorismo hemos conseguido hacer prevalecer la vida, la dignidad y la libertad de las personas con la fuerza de nuestras convicciones democráticas. Y hemos llevado a cabo, en fin, la transformación más profunda de nuestra historia en muchos ámbitos de nuestra vida: en educación y en cultura, en sanidad y en servicios sociales, en infraestructuras y en comunicaciones, o en defensa y seguridad ciudadana.

En definitiva, a lo largo de todos estos años de convivencia democrática, los derechos y libertades, el progreso y la modernización de España, y también su proyección y relevancia internacional, han ido de la mano. Y todo ese gran cambio, todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia.

En el camino que hemos recorrido, desde luego, hay que reconocer que no todo han sido aciertos; que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir, y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas.

La historia de un triunfo

A pesar de todo ello, el balance tan positivo de todos estos años es innegable. Tenemos que apreciarlo y valorarlo. Merece la pena y nos lo merecemos como país y como sociedad. Porque la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia.

Unos principios y valores que, como hemos comprobado incluso en este año 2017, están profundamente arraigados en nuestra sociedad, en la vida diaria de nuestros ciudadanos, y tienen raíces muy hondas en las conciencias y en los sentimientos de los españoles. Mucho más de lo que nos podíamos imaginar.

Una democracia madura

España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás.

Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure «la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político», tal y como señala nuestra Constitución. Porque cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable.

Elecciones catalanas

Hace unos días, los ciudadanos de Cataluña han votado para elegir a sus representantes en el Parlament, que ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos. El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad.

Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana -tan diversa y plural como es- recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad.

El paro y la desigualdad

Pero superar los problemas de convivencia que ha generado esta situación no nos puede hacer olvidar, por supuesto, otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española, que también condicionan nuestro futuro y a los que me voy a referir muy brevemente: nuestra economía y el empleo han mejorado sustancialmente, pero la creación de puestos de trabajo estables tiene que ser siempre un objetivo esencial y prioritario. Como igualmente no puede caer en el olvido la obligación y la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales, sobre todo tras las consecuencias generadas por la reciente crisis económica, que tanto daño ha hecho a no pocas familias, y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes.

Terrorismo

El terrorismo yihadista sigue siendo una amenaza mundial y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils. Los españoles sabemos muy bien que solo desde la unidad democrática, la firmeza del Estado de Derecho, y la eficacia de la cooperación internacional, podremos vencerlo y derrotarlo. Y así lo haremos, teniendo siempre muy presentes el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas.

Corrupción

La corrupción se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público.

Europa

Por otra parte somos Europa, y Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada histórica. España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo que ahora requiere una mayor vitalidad e impulso. Europa -y España con ella- tiene que hacer frente a unos retos que son globales y ante los que no cabe la debilidad o la división sino la fortaleza de la unión.

Cambio climático

La defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático no son problemas menores ni secundarios por la dimensión y los riesgos que acarrean y que ya estamos sufriendo. Debemos ser muy conscientes de ello, e implicarnos todos mucho más. Y España debe mantenerse firme en sus compromisos ante un problema que afecta a todo el planeta y que requiere soluciones no sólo globales, sino verdaderamente urgentes.

Violencia de género

Tenemos otras muchas preocupaciones -desde luego- pero esta noche no quiero olvidarme de las mujeres que, en un silencio tantas veces impuesto por el miedo, sufren la violencia de género. Una lacra inadmisible que nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna. Mantengamos la firmeza y el apoyo político para ayudar y defender a las víctimas y concienciemos a toda la sociedad contra esa violencia, criminal y cobarde, que degrada nuestra convivencia.

Confianza en el futuro

2018 nos espera en unos días y debemos seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo. Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione; una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos. 

Sintámonos, sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido, en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades.

Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene -y los que vendrán después- serán mucho mejores. Sin duda. Ese es mi deseo para todos en esta noche tan especial. Muchas gracias. Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal y Boas festas. Buenas noches. Y Feliz y próspero año 2018».

lunes, 28 de enero de 2013

La portavoz del PP de Castilla-La Mancha cree que el rey "debería ir pensando en abdicar"

TOLEDO.- Carmen Riolobos es la portavoz del PP de Castilla-La Mancha, y en una respuesta al medio digital encastillalamancha.es, la representante conservadora no ha tenido ningún problema en reconocer que el trabajo de Juan Carlos de Borbón al frente de la Jefatura del Estado debe llegar a su fin. 

"¿Debería abdicar el Rey ya en el Príncipe?", se ha interesado la publicación castellano manchega. "Pues se lo debía ir pensando, sí", respondía la portavoz conservadora.

domingo, 6 de enero de 2013

Cospedal resalta la figura "trascendental" del Rey en la democracia en España

TOLEDO.- La presidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, ha resaltado la figura "trascendental y fundamental" del Rey Don Juan Carlos en la instauración y consolidación de la democracia en España. 

   "Es mucho lo que tenemos que agradecerle los españoles, la consolidación de nuestro Estado de Derecho y de nuestro sistema democrático", ha apuntado Cospedal, quien ha destacado, también, el hecho de que Don Juan Carlos "sea el mejor embajador de España".
   Según María Dolores Cospedal, "la institución de la Monarquía, la Casa Real y Su Majestad Don Juan Carlos aportan al país los valores de unidad, capacidad de esfuerzo y el afán de superación de todo el pueblo español".
   Por otro lado, la presidenta castellano-manchega ha puesto de manifiesto que la autonomía que lidera siempre ha reconocido el valor del Rey y de la Casa Real como un factor "extraordinariamente importante en el fortalecimiento de la democracia y en el presente y el futuro como país".
   En este sentido, Cospedal ha recalcado "el cariño que el Rey ha demostrado siempre hacia Castilla-La Mancha", algo que, tal y como ha destacado, "siempre se ha visto compensado por el afecto que los castellano-manchegos de devuelven".
   Finalmente, la presidenta del Ejecutivo castellano-manchego ha concluido felicitando a Su Majestad Don Juan Carlos por su setenta y cinco cumpleaños, en definitiva, "por todos sus servicios a España".

lunes, 24 de diciembre de 2012

El Rey de España hace un llamamiento a su pueblo para recuperar valores perdidos


Buenas noches,

 En esta Nochebuena, como cada año, quiero reflexionar con vosotros sobre lo que nos preocupa y también sobre nuestras esperanzas.

En concreto, me gustaría referirme a tres asuntos: la crisis económica, la fortaleza de España como nación europea e iberoamericana y la necesidad de reivindicar la política como instrumento necesario para unir las fuerzas de todos y acometer la salida de la crisis y los retos que tenemos por delante.

No creo exagerar si digo que vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España. 

La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba. Los ciudadanos sufren hoy su rigor, que está poniendo en entredicho el bienestar de no pocas familias. Pienso en tantas personas de todas las edades, pero muy especialmente en muchos jóvenes, que se levantan cada día con sensación de inseguridad y desánimo por la difícil situación de sus economías, la falta de trabajo y las inciertas perspectivas de futuro.
No podemos ignorar que existe pesimismo, y que sus efectos se dejan sentir en la calidad del clima social que vivimos. Está además generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que a todos nos preocupa. 

Frente a este pesimismo, como frente al conformismo, cabe encontrar nuevos modos y formas de hacer algunas cosas que reclaman una puesta al día.

La realidad actual es compleja y no siempre fácil de entender ni de solucionar en el corto plazo. Austeridad y crecimiento deben ser compatibles. Las renuncias de hoy han de garantizar el bienestar de mañana, en un plazo razonable de tiempo, de manera que se asegure la protección de los derechos sociales que son seña de identidad de nuestra sociedad desarrollada. 

Para que nuestra economía vuelva a crecer tenemos que poner orden en nuestras cuentas y, a la vez, generar estímulos para la creación de riqueza. Hay estímulos que son creados por medidas de política económica o fiscal, o por políticas de fomento de la innovación o el emprendimiento, pero el primer estímulo que nos sacará de esta crisis se llama confianza. 

A lo largo de los treinta y siete años de mi reinado hemos pasado por varias coyunturas económicas realmente complicadas que los que tenemos ya algunos años recordamos bien. Quizá no fueron tan difíciles como ésta pero en cualquier caso fueron muy complicadas. Y sin embargo supimos salir de ellas con éxito y hacer que nuestra economía creciera y que nuestro bienestar mejorara. Y lo logramos por muchas razones pero en primer lugar porque teníamos confianza en un proyecto compartido por todos y en nuestras posibilidades de salir adelante.

Hoy como entonces, podremos superar las dificultades actuales con la generosidad, el talento y la creatividad de nuestros hombres y mujeres y con la fortaleza de nuestro sistema productivo si tenemos confianza en nosotros mismos y si somos capaces de generarla también en las instancias y en los mercados internacionales. 

España es parte de la solución a la crisis global y debe ser protagonista en la toma de decisiones en los grandes foros internacionales. Iberoamérica es parte fundamental de nosotros, como también nosotros lo somos de ella. Lo mismo acontece con Europa. Con la Unión Europea tenemos que seguir trabajando para superar las visiones puramente nacionales y reforzar las bases de solidaridad con las que entre todos hemos avanzado en el proceso de integración. Hemos de garantizar que nada de lo conseguido juntos, ni los derechos individuales y sociales, ni el bienestar económico, ni el proceso de construcción política y económica puedan verse amenazados.

Pero no todo es economía. Por muy evidente que sea, no es malo repetirlo: no todo es economía. No ignoro que la política no vive hoy sus mejores horas en la percepción de los ciudadanos. Por esta razón yo quisiera esta noche reivindicar la política porque su papel es fundamental en la salida de la crisis. 

Quiero reivindicar la política grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la política con mayúsculas. 

La que, desde el gobierno o desde la oposición, fija su atención en el interés general y en el bienestar de los ciudadanos.

La que, lejos de provocar el enfrentamiento y desde el respeto a la diversidad, integra lo común para sumar fuerzas, no para dividirlas.

La que sabe renunciar a una porción de lo suyo para ganar algo mayor y mejor para todos. 

La que busca el entendimiento y el acuerdo para encauzar y resolver los grandes y fundamentales desafíos colectivos.

La que se cimenta en el espíritu de servicio y se acomoda a los principios de la ética personal y social.

La que, en fin, es capaz de sacrificar la satisfacción del corto plazo, a menudo efímero, para ensanchar el horizonte de sus ambiciones. 

Esa fue la política grande que supo inaugurar una nueva y brillante etapa integradora en nuestra historia reciente y es la única que tiene la capacidad de reafirmar la confianza en nuestra gran nación, abrir nuevas puertas a la esperanza y materializar ese anhelo de superación que está reclamando nuestra sociedad. 

Para conseguirlo, es necesario promover valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca. Son valores que hace más de tres décadas contribuyeron a poner en pie un nuevo marco de convivencia, el reconocimiento de nuestra pluralidad y el amparo de las diferentes lenguas, culturas e instituciones de España. Es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas. Será nuevamente un éxito de todos, ciudadanos e instituciones, basado en el respeto a las leyes y a los cauces democráticos.

La Corona es muy consciente del esfuerzo y el sacrificio que los ciudadanos están llevando a cabo con entereza. Ningún esfuerzo en la vida es baldío y tampoco lo serán los que se están haciendo ahora. En este contexto, quiero resaltar la actitud abnegada y leal de las familias y la solidaridad de muchas organizaciones asistenciales que, con su ayuda, tanto están contribuyendo a la estabilidad social. También, el sacrificio de todos los españoles que dejan ahora nuestro país para conseguir mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Su experiencia y preparación constituirán a su regreso un importantísimo efecto dinamizador de nuestra economía.

La Navidad simboliza el triunfo de la generosidad sobre el egoísmo. Generosidad, solidaridad y compromiso son valores que todos debemos reconocer, conservar y promover siempre y en estos tiempos más que nunca.

Feliz Navidad para todos y buenas noches.

viernes, 12 de octubre de 2012

Nace un nuevo blog de Newsletter del Siglo XXI: monarquiacoronada.blogspot.com

MADRID.- En víspera de la Fiesta Nacional española ha nacido un innovador blog para analizar el día a día de la Casa Real española y hacer un análisis sistemático y frecuente del papel de la Monarquía juancarlista, algo que periodísticamente nunca se ha cultivado en nuestro país por diversas razones, y alejar así la actividad del vértice del Estado de la llamada prensa rosa, que banaliza su papel constitucional, aunque sea muy criticable, ante la urgente necesidad de refundación del sistema democrático en España. También pertenece, como Albacete Confidencial y de Castilla-La Mancha, al grupo Newsletter del Siglo XXI.

http://monarquiacoronada.blogspot.com

lunes, 16 de abril de 2012

Cospedal avisa que crear "dudas" tras el accidente del Rey no favorece la democracia española

MADRID.- La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha cargado contra aquellas formaciones políticas que están "alimentando polémicas" sobre el Rey y ha censurado que algunos estén usando la polémica abierta con la cacería de Don Juan Carlos en Botsuana para "crear dudas" sobre la Monarquía, algo que, a su juicio, "no es el mejor favor a la democracia española".

    "Creo que utilizar un acontecimiento concreto para crear a veces dudas sobre instituciones no es hacer el mejor favor a la democracia española, a nuestra forma de Estado y a nuestra forma de Gobierno", ha declarado Cospedal en una conferencia de prensa en la sede nacional del Partido Popular.
    Al ser preguntada si considera que el Gobierno debería autorizar los viajes privados del Rey o si deberían regularse los regalos que recibe, la 'número dos' del PP se ha limitado a asegurar que "corresponde" al Gobierno establecer el marco de las relaciones con la Casa Real.  "Entiendo que la relación entre la Casa Real y los sucesivos gobiernos de España ha sido siempre una relación muy fluida y creo que así sigue siendo y corresponde al Gobierno fijar cuáles sean las pautas de esa relación", ha recalcado.
    Eso sí, la secretaria general del PP ha subrayado que "nunca" ha visto a un Gobierno "explicando las actividades de la Casa Real" y ha añadido que si eso se produce "sería la primera vez que lo veríamos en la historia de la democracia parlamentaria" española.
   "No me corresponde a mi juzgarlo, pero nunca he visto un Gobierno explicando las actividades privadas de ningún miembro de la Casa Real ni de su Majestad el Rey", ha asegurado, cuando se le ha preguntado si no cree que el Rey o incluso el Gobierno deberían ofrecer una explicación pública por encontrarse de cacería con la actual situación económica de España.

sábado, 31 de diciembre de 2011

El “chollo” de trabajar en Zarzuela


MADRID.- ¿Conocen esas empresas en las que no se despide a nadie? Esas de ambiente familiar que compensas las pérdidas de las malas rachas con las ganancias de las buenas, con el objetivo de perdurar en el tiempo. Donde se cuida a los trabajadores.
 
Es más probable que las conozcan de oídas porque ya no se estilan. El caso es que La Zarzuela es algo parecido. Una institución que empezó poco a poco, con una monarquía debilitada durante el franquismo y que, a día de hoy, ha ido creciendo hasta convertirse en una empresa de más de 500 empleados y cuyo coste total, aún a día de hoy, se desconoce. Porque las cuentas del Rey revelaron asuntos como el sueldo de Juan Carlos y del Príncipe.
Pero no quedan del todo claras otras cosas.
Se sabe por ejemplo que La Zarzuela da todos los días un mínimo de 150 comidas gratis, que ya supone un ahorro a fin de mes para los bolsillos de los trabajadores. Y que solo los sueldos de 18 de esos trabajadores los paga la Casa Real. El resto, los respectivos ministerios. Así que existe una especie de barra libre porque lo que no pagan los unos lo pagan los otros.
Porque también se les paga a los trabajadores una subvención del 75% del transporte y un buen puñado de teléfonos móviles.
De la asignación específica, don Juan Carlos destina 1,2 millones de euros a pagar a sus empleados directos y otros más de 2,8 millones a gratificar a su plantilla y a unas 370 personas más, a sueldo del Gobierno, por la realización de trabajos excepcionales, por la dedicación extraordinaria o por la realización de horas extra calificados como "incentivos al rendimiento".
De la cesta de Navidad, eso sí, no se ha sabido nada.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La Infanta Elena y los Duques de Palma podrían dejar de ser considerados Familia Real

MADRID.- La Casa Real estudia "desde hace tiempo" limitar los miembros de la Familia Real a los Reyes, los Príncipes de Asturias y las Infantas Leonor y Sofía, por ser los únicos que viven solo del presupuesto que el Estado destina a la Corona y ocupan los primeros puestos en el orden de sucesión al trono, han informado hoy fuentes del Palacio de La Zarzuela.

   En la actualidad los miembros que conforman la Familia Real y, por tanto, asisten a actos oficiales en representación de la institución son los Reyes, los Príncipes de Asturias, la Infanta Elena y los duques de Palma, es decir, la hija menor del Rey, Cristina, y su marido, Iñaki Urdangarin, tal y como puede comprobarse en la web de Casa Real.
   Solo los Reyes y los Príncipes, de quienes dependen sus hijas, viven exclusivamente del presupuesto que el Estado asigna a la Casa del Rey, y que Don Juan Carlos distribuye libremente, según establece la Constitución.
   Las cuentas para el ejercicio presupuestario de 2011 asignaron un total de 8,4 millones de euros para la Casa del Rey, un 5,2 por ciento menos que en 2010. Una parte de este dinero el Rey lo destina al "sostenimiento de su familia" y otra a cubrir los gastos de funcionamiento y de personal a cargo directo de la Casa, como los sueldos del personal de alta dirección, dirección y otros empleados de la institución.
   La Infanta Elena y los duques de Palma reciben una parte de ese presupuesto (que nunca se ha hecho pública) en proporción a los actos oficiales a los que acuden, según aseguran fuentes del Palacio de la Zarzuela.
   Precisamente porque esa cantidad no equivale a un sueldo,  compatibilizan su función de representación de la Corona con otras actividades económicas en empresas privadas, un modelo de doble dependencia que ha quedado en evidencia con la investigación judicial en torno a los negocios de Iñaki Urdangarin.
   Con la familia de Don Felipe, heredero de la Corona, consolidada, sus hermanas Elena y Cristina han perdido relevancia en el orden de sucesión al trono en favor de las hijas de los Príncipes. En la actualidad, la Infanta Elena es la cuarta en esa línea de sucesión y su hermana la séptima.
   Precisamente por eso, las actividades oficiales de Doña Elena y Doña Cristina "ya iban camino de limitarse", algo que se hará más evidente a lo largo del año próximo, según apuntan en Casa Real, donde se estudia llevar a cabo este cambio de miembros en la Familia Real incluso antes de que llegue el momento de la sucesión.
   En Zarzuela no descartan que debido a la investigación que afecta al duque de Palma, la Infanta Cristina pida voluntariamente dejar de asistir a actos oficiales en representación de la Corona, al menos hasta que todo el asunto que afecta a su marido se aclare.
   No obstante, subrayan que tanto en su caso como en el de la Infanta Elena, ambas están llamadas a emular el ejemplo de las hermanas del Rey, Doña Margarita y Doña Pilar, que son familia del Rey pero no Familia Real, por lo que no tienen ninguna función de representación de la Corona, ni están en la línea de sucesión que nuestra Carta Magna restringe a los "sucesores" de Don Juan Carlos.

Navidades difíciles

Los duques de Palma se enfrentan a sus navidades más difíciles. Ambos están a la espera de que el proceso en el que aparece implicado el nombre de Iñaki Urdangarín experimente un avance reseñable. Pero, sin duda, la peor parte se la lleva Cristina quien, como hija del Rey de España debe afrontar sus deberes, sin olvidar el amor que siente por su marido.
   Difícil situación. Tanto es así, que esta semana dos de las revistas del corazón han elegido este tema para ilustrar sus portadas. Semana y Diez Minutos se centran en esta historia de amor que, desde el principio, ha sido perfecta pero ahora, aunque Cristina siga muy enamorada, la presión por los dudosos negocios de Iñaki y el miedo a que afecte a la monarquía, podrían perjudicar su relación.
   Y es que, aunque apoye a su marido, la presión social y la repercusión que la investigación sobre el Duque de Palma tiene en la Casa Real podrían hacerle tomar una decisión sobre su futuro juntos.
   Se casaron el 4 de octubre de 1997 y, desde entonces, la imagen de su matrimonio ha irradiado siempre amor, complicidad y unión. Hasta hoy. Ahora se enfrentan a la situación más delicada de su vida ante la presunta implicación de Urdangarín en un desvío de fondos públicos, entre otros posibles delitos que estarían penados hasta con quince años de cárcel.
   De momento, Cristina se mantiene al lado de su marido, pero este apoyo podría ir debilitándose, tal y como publica la revista Diez Minutos, en el supuesto de que se confirmase la implicación de Iñaki en el escándalo.
   Todo el empeño de la infanta es mantener a sus hijos al margen de todo este escándalo. Consciente del revuelo mediático que podría producirse cuando vuelvan a España estas Navidades, aún no han decidido dónde pasarán las vacaciones.
   A todo esto se suma el problema de la repercusión que esto podría tener en la monarquía, por lo que se dice que para Don Juan Carlos cualquier sacrificio es pequeño para salvaguardar la Corona. Ya se contempla un posible divorcio, aunque sea temporal.
   Siguiendo con el mismo tema, la portada de ¡Hola! nos muestra a la Reina Sofía quien, tras presidir en Nueva York la gala del Spanish Institute, pasó unos días en familia con los duques de Palma en Washington.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El Príncipe Felipe visita la base aérea de Los Llanos de Albacete

ALBACETE.- El príncipe Don Felipe de Borbón ha visitado las instalaciones del Tactical Leadership Programme (TLP), que alberga la Base Aérea de Los Llanos de Albacete, para conocer las operaciones, instalaciones y la formación que se imparte en la misma.

   A su llegada a la Base, a las 10.45 horas a bordo de un avión Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire procedente de Torrejón de Ardoz, Don Felipe ha sido recibido por el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez Ruiz, y por el coronel jefe del TLP, Ignacio Bengoechea.
   Ataviado con el uniforme de Teniente Coronel del Ejército del Aire, el príncipe ha recibido los honores de ordenanza y la Banda del Mando Aéreo General, de Getafe, ha interpretado el Himno Nacional mientras saludaba a la Escuadrilla de Honores de la Base albaceteña.
   A continuación, acompañado también por los mandos de la Base y de Maestranza, se han desplazado al edificio principal del TLP, donde el coronel Bengoechea le ha detallado, en un briefing, el desarrollo del Programa de Liderazgo Táctico, que se desarrolla en la base albaceteña desde octubre de 2009.
   Don Felipe de Borbón ha completado su recorrido con la visita a un hangar en el que se encontraban dos de los aviones participantes en el curso de vuelo que se está desarrollando actualmente -un F-16 polaco y un Tornado alemán- y ha paseado por las pistas, en las que se encontraban expuestos el resto de aviones participantes en este curso, entre los que había dos F-1 de la Base albaceteña, dos F-18 procedentes de Torrejón de Ardoz y, por primera vez, dos Harrier de la Armada Española.
   Antes de marcharse de la Base Aérea de Los Llanos, Don Felipe de Borbón ha recibido a las autoridades civiles albaceteñas y regionales, entre las que se encontraba la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal.
   Mientras este acto se desarrollaba en el interior de estas instalaciones militares, en el exterior, un grupo de indignados del Movimiento 15-M ha protestado con pancartas y reclamando que haya "menos gasto militar y más gasto social".
   El jefe de Operaciones Aéreas del TLP, el comandante Manuel Abadía, ha atendido a los medios para detallar que el curso actual de vuelo, el último que se va a celebrar este año, "comenzó la semana pasada y en él participan 18 aviones de caza y 22 pilotos", además de otros ocho aviones de apoyo y el personal de mantenimiento necesario para todos los aparatos de vuelo. En total, ha señalado, "algo más de 400 personas".
   La misión que hoy se va a desarrollar, que representa "una situación simulada", ha insistido, "implica la participación de tres países, uno bueno, representado con color azul, uno verde, neutral, y uno rojo, en el sur, que estaría desarrollando armas de destrucción masiva".
   Desde que se instaló el TLP en la Base albaceteña, el 1 de octubre de 2009, se han desarrollado ya seis cursos, de los que cuatro han sido a lo largo de este año 2011. "Había seis cursos previstos para este año pero el de verano y el de septiembre se cancelaron", ha recordado el comandante Abadía.
   El jefe de Operaciones Aéreas del TLP ha insistido en que este programa es "una especie de máster" para pilotos ya expertos en vuelo, puesto que todo el que pasa por el TLP "cuenta con un mínimo de 500 horas de vuelo en un avión". El próximo curso previsto de vuelo del TLP comenzará a mitad de enero y se prolongará hasta mitad de febrero.