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sábado, 22 de marzo de 2014

Un recuerdo personal sobre Adolfo Suárez / Francisco Poveda *

Era viernes 12 de mayo. Año 1978. Su jefe de prensa, Fernando Ónega, quiso enseñarnos la parte oficial de La Moncloa mientras Adolfo Suárez se cambiaba de ropa tras un largo Consejo de Ministros. Era amigo, porque habían trabajado juntos hacía años en Vigo, de mi fotógrafo gallego, Perfecto Arjones, lo que procuraba entre los tres una atmósfera incluso mejor que entre colegas. 

Tras una vuelta por el jardín, conocimos diversas dependencias del palacio que, antes de ser la sede de la Presidencia del Gobierno, había sido residencia oficial de los jefes de Estado en visita oficial a España. Era una forma sutil de que Ónega fuera midiendo nuestra profesionalidad 'ad hoc' antes del encuentro con su señorito y avisarle de percepciones si fuese necesario.

De pronto, apareció Suárez en lo alto de una escalera y se aproximó a nosotros cordial, encantador, directo... como si nos conociésemos de toda la vida. Nos invitó a pasar a su despacho oficial mientras encendía el primero de toda una serie de cigarrillos de tabaco negro 'Ducados'. Y nos sentamos para intentar la primera entrevista que concedía a un periodista como jefe del Gobierno que era desde el 3 de julio de 1976. No fijó tiempo alguno y, tras unos momentos coloquiales y de situación, de forma natural fueron surgiendo las preguntas que estaban en la mente de todos.

No resultó fácil conseguir la entrevista pero gracias a varias intervenciones de terceros, Suárez accedió sin reparos ni exigencia de cuestionario previo. En primer lugar, del gobernador civil de Alicante, el democristiano antifranquista ya desaparecido, José Duato, padre del luego famoso bailarín Nacho Duato; en segundo, del conseguidor alicantino y amigo de ambos, Antonio Navalón, también más que famoso luego por sus polémicos asesoramientos a Ruíz-Mateos y Mario Conde, y hombre muy cercano ya entónces al Presidente. Y en tercero, por la existencia de un muy buen amigo común de nuestros veraneos mediterráneos en la Dehesa de Campoamor. Esa combinación le hizo acceder... aunque con condiciones desveladas por él mismo muy poco antes de comenzar.

Esas condiciones eran ni grabar la entrevista ni tomar notas escritas. Hablar de lo que se nos ocurriera pero nada más. Una hora aproximadamente en la que Suárez, sin llegar a ser espontáneo, tuvo momentos de cierta espontaneidad calculada sin dejar de lado que estaba con periodistas que querían saber lo máximo, conscientes del privilegio que suponía ser los primeros en poder charlar cara a cara con el primer presidente de Gobierno de la nueva democracia española.

Creo recordar que hablamos de casi todo lo que era actualidad política del momento y de aspectos muy puntuales de su acción de gobierno. Aunque sobre estrategia inmediata se nos escapó varias veces por la tangente. El fondo de su argumentación era siempre el mismo de sus declaraciones públicas e intervenciones parlamentarias aunque alguna 'guinda' sí que logramos, como una, repito, calculada concesión a sus ocasionales visitantes llegados de la periferia peninsular y su prensa de provincias. 

El resultado luego tuvo mucho que ver con la excelente memoria que en aquella época aún conservábamos mi compañero y yo. Porque nada más abandonar La Moncloa, tras la despedida y foto de rigor con Suárez en la puerta del palacio, aparcamos nuestro 'R-12' en la Ciudad Universitaria y nos pusimos a recordar juntos lo recientemente vivido y a tomar notas como locos. Dos días después, domingo 14, apareció la entrevista en el diario "Información", de Alicante, coincidiendo con una visita del Presidente a esta provincia en su calidad de líder de UCD.

Aún recuerdo las veces que Suárez se dirigió a mí para comentarla, mientras intentaba avanzar en loor de multitud, en Elche, Elda, Alicante... Me confesó lo sorprendido que estaba de nuestra memoria a la vista de lo que pudo leer nada más aterrizar en el aeropuerto de El Altet. Años después, en Alcorcón, durante una campaña del CDS a las elecciones municipales, al verme entre los periodistas que seguían la campaña electoral, volvió a recordarme esa entrevista que, por otra parte, era más una narración de lo hablado que el clásico esquema de pregunta-respuesta.

Con el paso de los años tuve ocasión de verle algunas veces más y comprobar que esa primera entrevista seguía siendo un recuerdo entrañable para él, con el que yo había quedado irremediablemente asociado. Confieso que, haberlo podido tratar en directo en su despacho y en las condiciones tan especiales que se dieron, me provocó una especie de 'síndrome de Estocolmo' positivo porque Suárez era capaz de secuestrar el ánimo de cualquiera con su seducción de inteligencia emocional, muy bien trabajada desde que militó en la 'Acción Católica' de Ávila.

Aquella entrevista con la que me distinguió profesionalmente Suárez también me marcó para siempre al quedar entre los compañeros como uno de mis hitos periodísticos. Pero he de confesar que me dejó, hasta hoy mismo, enganchado al personaje, de forma que todo lo que afectaba al ex presidente me interesa en extremo, hasta llegar a lamentar profundamente sus sufrimientos de todo tipo durante todos estos años y de los que he tenido conocimiento de primera mano gracias a ex políticos de UCD, como el también ex gobernador de Alicante y embajador de España, José María Sanz-Pastor Mellado, que han logrado visitarlo en su casa de La Florida.

La imagen que tengo fijada de él desde aquel día de primavera madrileña, en los comienzos de esta democracia española, es la de un auténtico 'animal político' que, además, es una muy buena persona y un español con sentido extremo de la necesidad de convivencia frente a la confrontación. Aquella gente como él, que hizo posible un país alineado con su entorno, hace tiempo que comenzó a desaparecer junto al espíritu de la Transición; un espíritu que en aquel despacho de La Moncloa, recuerdo aún hoy, ví rezumar por todas partes. Y ahora echamos de menos. Como hace una década nos pasa con Adolfo Suárez. Porque realmente hace tiempo que se nos fué con todo su bagaje de árbitro de situaciones difíciles.

(*) Periodista

domingo, 24 de junio de 2012

El Frente Sur del Tajo, las trincheras olvidadas de la Guerra Civil

TOLEDO.- Unos trabajos arqueológicos para conocer sistemas de irrigación de Toledo han sacado a la luz la red de fortificaciones del Frente Sur del Tajo de la Guerra Civil, muy poco conocido pese a que estuvo activo durante toda la contienda, con enfrentamientos de unidades de élite de los dos ejércitos.

El hallazgo accidental de las trincheras, cuando se estaban realizando los primeros trabajos de prospección, supuso el inicio de un proyecto pionero, porque ha sido la primera vez que se ha hecho en España un estudio de un frente completo y además de un frente que fue mutando a lo largo de toda la guerra, explica el arqueólogo Jorge Morín, codirector junto a Jesús Carrobles de las excavaciones.
Los resultados han superado las expectativas generadas, porque los trabajos de campo llevados a cabo entre 2009 y 2011, y las investigaciones en archivos y fuentes documentales han permitido recuperar episodios casi olvidados de la Guerra Civil, que se desarrollaron durante casi tres años junto a Toledo, prácticamente en el extrarradio de la ciudad.
También se ha podido hacer una reconstrucción muy pormenorizada del frente gracias a un golpe de fortuna: el hallazgo en un archivo de una cartografía a detalle hecha a partir de fotografías aéreas tomadas por la aviación italiana en 1939, para preparar una ofensiva nacional que pretendía romper las líneas republicanas.
La perdió un oficial de Inteligencia italiano en el puerto de Barcelona cuando embarcaba para regresar a Italia al final de la guerra, y constituye "una documentación sumamente valiosa por lo inusual", señala Morín.
La guerra en Toledo no acabó en septiembre de 1936, cuando las tropas nacionales tomaron el Alcázar, continuó con diferente intensidad en las inmediaciones de la ciudad hasta prácticamente su final, con algunos episodios muy cruentos.
Uno de los más intensos se desarrolló en mayo de 1937, con combates de gran magnitud en el Cerro de los Palos, particularmente en la posición número 7, la más avanzada del ejército nacional.
Fue a consecuencia de una ofensiva nacional, preparada por el coronel Yagüe, que tenía como finalidad alejar a las tropas republicanas de Toledo y sobre todo de la Fábrica de Armas.
En ella participaron dos banderas de la Legión y tropas de Regulares, entre otras fuerzas, mientras que la contraofensiva republicana fue comandada por Enrique Líster con su 11 División y el apoyo de carros de combate T-26 soviéticos.
La posición cambió de manos varias veces en combates muy duros que ocasionaron "muchísimas bajas por ambos lados".
Un ejemplo de la crudeza de la lucha es que la Primera Compañía de la Legión tuvo que ser sustituida porque prácticamente en un día perdió la mitad de sus efectivos y la totalidad de la oficialidad.
Otro aspecto interesante es la munición encontrada, que permite establecer un desarrollo cronológico de la contienda en razón de las armas empleadas y de su origen.
Uno de los hallazgos más llamativos ha sido el relativo al uso de los cañones antiaéreos Flak 18 de 88 mm (fliegerabwehrkanonen 88) alemanes, que se utilizaron probablemente por primera vez en esta zona como armas antitanque contra los T-26 de Líster.
Es la documentación más antigua hallada sobre este uso específico para estos cañones, que tras la experiencia de la Guerra Civil se transformarían en armas anticarro que tendrían, por ejemplo, un destacado papel en los combates del norte de África librados por el Afrika Korps de Rommel, en la II Guerra Mundial.

lunes, 18 de julio de 2011

El CEDOBI rinde homenaje al brigadista canadiense Charles Cowie

ALBACETE.- El vicerrector del Campus de Albacete y Proyectos Emprendedores, Antonio Roncero, ha recibido a la nieta del brigadista canadiense Charles Cowie, Michelle Masson, que se encuentra de visita en Albacete con motivo de los actos programados en homenaje a su abuelo, en el marco del 75 aniversario del alzamiento de las Brigadas Internacionales. 

   El vicerrector ha entregado a la nieta del brigadista una navaja como símbolo de esta tierra, y previamente ha sido obsequiada desde el Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) con un ramo de flores y un cuadro de piedra con el nombre de su abuelo grabado, que le ha hecho entrega el coordinador del consejo del CEDOBI, Fernando Rovetta, en el monumento a las Brigadas Internacionales del Campus.
   Michelle Masson, según ha informado la UCLM en nota de prensa, se ha mostrado emocionada durante el homenaje a su abuelo, por lo que ha agradecido a todos los presentes este gesto. Después de visitar el campus albaceteño, la nieta del brigadista, que ha venido acompañada por su hijo de cuatro años, se ha desplazado hasta Tarazona de La Mancha para poder ver una pintura realizada por su abuelo, y además para estar presente en la plantación del primer olivo en lo que se llamará "el bosque de la memoria".